2009: a review

Año 2009. ¿Qué podemos decir del 2009 que no se haya dicho ya? No tengo la menor idea. Sin embargo, lo que sí puedo hacer es recordar el 2009 tal y como me pasó por encima a mí. Veamos:

El año comenzó con una cruda, como suelen comenzar mis años desde que cumplí la mayoría de edad. Batman asistió a la ceremonia de coronación del nuevo Rey Mago y yo moví un cobertizo, pero lo hice en inglés, en el primer artículo del año escrito especialmente en ese infernal idioma. También tuve mi primer accidente del año y George W. Bush dejó el gobierno gringo. Regalé un colchón madreado y anuncié que comenzaba La Respuesta A Todo con el Episodio Cero y presenté los que posiblemente sean dos de mis cuatro más famosos artículos hasta la fecha, los otros dos fueron en febrero y en marzo. Por febrero tuve problemas con una tarjeta de crédito, los Batchats comenzaron a tener invitados especiales,  yo comencé los duros y difíciles trámites para entrar a la ingeniería civil, hubo Festival de Jazz en Guadalajara, y además probé que la cuaresma, sin carne, no es sabrosa. Para marzo ya tenía yo nuevos inquilinos, decidí que me iba a jubilar de la ingeniería en computación de una buena vez por todas, sucedió algo curioso en la calle el día de aproximación de Pi, mandé al Batchat a su propio dominio, y mi cuerpo decidió que la monarquía no es para mi boca. En abril hubo un artículo bilingüe que no he vuelto a repetir, se organizó la Primera Reunión Ateos Pro Infierno en ésta Noble y Leal Ciudad, destrocé la nueva serie de Knight Rider y una carta cadena, y comenzó una pandemia de gripe, que por supuesto fue analizada con el rigor que se merecía, muy a pesar de los conspiranoicos. Retomé mi actividad habitual –o su falta de ella– destrozando «Ángeles y demonios» del idiota de Dan Brown; en mi oficina hacía un calor del carajo así que  abrí ventanas en mi changarro,  puse un cuento criptográfico, fue el Día del Orgullo Friki y además presenté la Liga de Mexicanos Extraordinarios. Poco después me otorgaron un premio, y participé en el rodaje de una película. Pitufé un poco sobre escepticismo, resistí a que un tipo llamara cada media hora, eduqué sobre los nulos efectos de los imanes en la salud, se murieron David Carradine, Miguel Juanson y Farrah Fawcett, fuimos a una ceremonia de graduación pasada por agua, e incluso traduje un artículo de manera literal.

Ya oficialmente pasado medio año las cosas seguían interesantes. Por ejemplo tenemos una gallina voladora,  una lluvia a cubetadas, una propuesta de viaje con sus bemoles que terminó en la Conquista de Texas, la cobertura de los encierros de Fan Fermín, cancelé el viaje a Vancouver 2010, un artículo por palabras, Star Wars en modo de texto, los dos videos más cortos y largos de YouTube,  y la noticia de que me admitieron a la Facultad de Ingeniería Civil, que ya no es facultad y por poco no es ingeniería civil, pero de cualquier manera entré. Comenzó entonces el periodo más difícil de mi vida hasta ahora: el regreso al estudio. Pero como a mí me gusta hacerme la vida difícil, porque si no no tiene chiste, comencé con la reunión de generación.  Luego perdí mi teléfono y tuve que conseguir uno nuevo., apareció una bolita de pelo en mi oficina, practiqué un poco de paleontología informática, reporté desde el banco de prensa del Estadio Jalisco, empecé la cuenta atrás para mi regreso a la escuela (cuya primer semana fue curiosa e interesante), y a partir de entonces todo se fue al carajo: el exceso de estudios y el poco tiempo para el trabajo cobró su cuota. Sin embargo, no dejé de escribir aunque sí bajé la cantidad: primero una diatriba contra el transporte público, luego una por haber perdido una cachucha, una más por haber arrrebatado de feo modo una dona,  y una más sobre la clase de dibujo; una pitufación sobre las pocas faldas de hoy en día, regalé un gatitocomenzaron las preocupaciones por los primeros exámenes departamentales; se redujo un poco la carga de estudios por unos días, aunque a mí me llevaba la chingada por el exceso de materias y las cercas en el CUCEI, terminé una clase que no me enseñó nada pero que aprobé con alta calificación, el día en que se murió el ex-rector Briseño yo hacía dibujos, fui a Chapala en plan de estudiosví buitres volar, cumplí años,  regresó la presión de los segundos exámenes departamentales, y comenzaron a fluir las calificaciones hasta lograr la paz mental. Una prueba de ello es que para Navidad ya había recuperado yo mi buen talante y regalé una vainadifusión. No podía faltar mi inocentada del 28 de diciembre y tampoco el recuento recursivo del año. Lo único que falta es mi despedida oficial y la llegada de quien tomará mi lugar. Pero eso será mañana.

Saludos cordiales.

Lord Eggs.

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