Lights, camera: fixtures!

Esta vez me tocó ayudar a la feliz pareja de recién casados de Qué y Cómo a terminar de mudarse, tras haber regresado de su luna de miel.

En la mañana lo primero fue terminar de transportar muebles de mi casa vieja a mi oficina nueva y a mi casa nueva, y para ello Cómo fue a ayudarle a Quién. Movimos lo que teníamos que mover y pudimos mover, y a manera de pago, le regalé a Cömo una mesa que me sobró. De ahí, fuimos al nuevo departamento de Cómo para poder terminar lo que quedó pendiente la vez pasada: las lámparas del techo.

Nueve lámparas, una en cada estratégico lugar del departamento, a saber la sala, el comedor, la cocina, la estufa, el cuarto de lavado, la recámara principal, el baño, el distribuidor y el cuarto de juegos. La estufa fue porque reciclé un portalámparas, no por otra cosa.

De todos los focos los más problemáticos fueron los de la sala, que no tenía forma de conectarlo porque no tenía chalupa o caja metálica similar, y el del cuarto de juegos, que sí tenía chalupa pero que era mayor a lo normal. El del pasillo fue emocionante porque el techo se deshacía y pretendía caerme en los ojos, pero mis antiparras me proporcionaron un eficiente servicio y evitaron un accidente.

Mientras tanto, Cómo pintaba y Qué preparaba la comida. La preparación de la comida resultó ser tan sencilla como mandar pedir una pizza. Comimos, y mientras Qué se ponía a pintar, Cómo se puso a ayudarme a colocar algunas cosas para el octavo de baño y a cambiar contactos eléctricos. El cabrón que vivía ahí nunca le dio ni siquiera una limpiadita a sus enchufes, mucho menos mantenimiento: uno de los contactos se rompió y en lugar de cambiarlo el huevón se limitó a ponerle cinta canela para que no lo usaran. El resultado es que tuve que cambiar cuatro contactos.

Sin embargo, terminamos a tiempo. El departamento olía a rayos, y las pupilas dilatadas de Qué indicaban que el barniz estaba bastante fuerte. Decidimos terminar y la feliz pareja decidió pasar la noche en casa de la suegra de Cómo, que es la madre de Qué, porque no era posible pasar la noche ahí.

Y justo entonces les llamaron, que si no querían ir a una fiesta. Una fiesta de martinis. «Puñales…» dije yo. «Puñales…» confirmó Qué. «Puñales…» se lamentó Cómo. Aparentemente uno de los amigos de Qué y su novio, que también batea para el equipo contrario, tienen la costumbre de invitar a todas sus amigas locas a beber martinis y jugar juegos de mesa. El pobre de Cómo ya no ve la hora de que se reanuden las Noches de Machos porque tiene miedo de que a alguna loca se le suban los martinis.

He ahí una razón más para no casarme. Qué barbaridad.

Quedo de ustedes:

Quien resulte responsable.

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Article by Quien

Ingeniero en computación, ateo de hueso colorado, cabrón y además, con los tanates suficientes (dos) como para ponerse a estudiar ingeniería civil a su avanzada edad de 100001 años (en binario, claro) Read 426 articles by Quien
4 Comments Post a Comment
  1. Rafaela says:

    No hay por que temer si sabe correr.

    Ahora que si cree que por algun obscuro motivo, se le pueda olvidar, los que le apreciamos, no tenemos esa clase de prejuicios.

    Saludos!!!

  2. Quien says:

    El problema es cuando, como quien esto escribe, que es también quien resulte responsable, o sea, yo, carecemos de la capacidad de correr por problemas óseos. Por eso sigo las enseñanzas de Apolonio Aguilar.

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