Punto extra para quien conozca la referencia.
Díjeme yo ayer que debía levantarme temprano, para ir al changarro y estar allá todo el día. Y efectivamente, hoy me levanté temprano. Ví el reloj, lo interpreté como que todavía era temprano, dado que la manecilla grande estaba en el seis y la manecilla chica en el doce, y además estaba oscuro, como suele estar oscuro en esta época en estas latitudes y longitudes, y volví a dormirme, pensando que, con un par de horas de sueño extras, podía desayunar a las ocho, y estar en la oficina a las nueve.
Tras lo que me pareció fueron apenas cinco minutos, desperté. Ya había sol, pero esta vez la manecilla chica estaba en las doce y la manecilla grande en el seis. Tras lamentarme porque perdí la oportunidad de desayunar, fui a almorzar y de ahí a la oficina. De donde no he salido. Porque, como no hay nadie, fue la oportunidad perfecta de tirarme en mi silla con las patas en el escritorio a ver los juegos olímpicos. Y como mi silla tiene rueditas, me he movido de aquí para allá con ayuda de una escoba. Sólo me levanté para ir al baño, y estacioné la silla afuera del baño, como todo auténtico decadente.
Y ahora retomo mi posición acostumbrada, que ya empieza el skeleton.
Quedo de ustedes:
Quien Resulte Responsable.
